Cristina, 25 años en Pioneros

ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas

Imagino que has vivido muchos cambios en estos 25 años, el primero del que quiero que nos hables es el de tu cambio personal como profesional en el programa encargado de ejecutar las medidas judiciales.

Tuve la suerte de empezar con buen pie, estrenándome en Pioneros con la celebración ese mismo verano del 30 aniversario donde pude conocer la esencia misma de la entidad, la “creme de la creme”, con las personas que habían iniciado el proyecto incluido el fundador, Julián Rezola, aportando su tiempo y dedicación a cambio de casi nada. De hecho, la cosa tiene gracia, porque antes de venir a Logroño ya conocí en Barcelona a Julián Rezola, cuando yo todavía no sabía nada de Pioneros. Dicen que las casualidades no existen… (se ríe).

En lo profesional, tuvimos que empezar desde cero teniendo que elaborar el programa e ir adaptándolo al perfil de los y las menores, a la vez que nos íbamos especializando cada vez más.

A nivel personal, lo que te llevas sobre todo es lo que aprendes de los chavales y sus familias, el trabajo con ellos te hace más competente también para hacer frente a tu día a día. Yo me siento muy afortunada y agradecida por este aprendizaje, al final no deja de ser un “intercambio de saberes y sentires” entre personitas (se ríe).

También he aprendido mucho de los diferentes profesionales con los que he trabajado formando equipo. Desde Pioneros siempre hemos valorado el trabajo en equipo que te permite contar con una supervisión, creemos que necesaria, del trabajo personal, que sale enriquecido.

¿Cómo ha evolucionado la ley o mejor dicho la aplicación de la ley del menor que hacen los jueces en estos 25 años?

Cuando llegamos al programa la ley que regía estas medidas judiciales era la “Ley Orgánica 4/92 sobre reforma de la Ley reguladora de la Competencia y el Procedimiento de los Juzgados de Menores” en la que se nombran las medidas judiciales a imponer, pero no se desarrolla su reglamento que se aborda posteriormente con la “Ley Orgánica 5/2000 de responsabilidad penal del menor”, que continúa vigente.

La verdad es que no sé muy bien qué aplicación hacen los jueces de manera general, te podría hablar de diferencias particulares que creo que no vienen al caso, pero, en mi opinión, los cambios positivos que veo respecto a la evolución de la ley en materia de enjuiciamiento a menores son, por un lado, la consideración de que los menores están en constante evolución y por lo tanto se debería adoptar medidas de “carácter educativo” con ellos y, por otro, el principio de “judicialización mínima” aplicado también a los menores en el sentido de preservar lo máximo posible sus vidas y que tengan el menor contacto posible con el ámbito judicial e, incluso, evitar que entren en el engranaje judicial con medidas como la mediación y reparación extrajudicial. Otra cosa luego es la rigurosidad con la que se apliquen en ocasiones estos principios en la práctica, ya sabemos que la teoría jurídica está muy bien y es necesaria, aunque a la hora de aplicarla siempre es difícil en una sociedad en continuo movimiento.

Otro aspecto importante es la consideración del “superior interés del menor” por encima de cualquier otro. En definitiva, a lo largo de los años, se ha pasado de un modelo paternalista y sin garantías con la Ley de Tribunales Tutelares de Menores a otro más garantista en el que, además, se empieza a considerar a los y las menores como parte activa en el proceso. De todas formas, hay y ha habido como sabrás mucho debate en torno a la “penalización” de los menores y las leyes que la regulan, siendo un ámbito realmente complejo.

¿En qué medida se ha adaptado el programa a la realidad actual?

Empezamos el programa solo dos profesionales y al inicio derivaban desde el Juzgado de Menores muy pocas medidas, de manera que pudimos dedicar también tiempo a perfilar el programa. Fue una época de puesta en común tanto con la fiscal y el juez del momento, como con profesionales de otras Comunidades Autónomas, que llevaban tiempo ejecutando este tipo de medidas judiciales. Como dato curioso, señalar que el juez era Ignacio Espinosa, el cual en la actualidad forma parte de nuestro patronato.

La buena disposición de todos los agentes involucrados (Equipo Técnico de la D. G. de Justicia e Interior, E.T. de fiscalía, jueces, fiscales, ámbito de protección, de reforma, de la salud…) ha propiciado una coordinación necesaria para optimizar la intervención con los menores y sus familias.

El objetivo principal del programa ha sido siempre evitar la reincidencia, que no vuelvan a pasar por el programa, como les decimos, “solo saludarles por la calle o cuando vengan a contarnos sus avances ya fuera del círculo judicial”. Nos centramos en favorecer el desarrollo personal y el ajuste social de los menores. Para ello, trabajamos para transformar la obligatoriedad de tener que venir, en motivación para acudir porque sienten que se les está dando respuesta a lo que realmente ellos necesitan.

En cuanto al número de profesionales asignados al programa, ha ido aumentando paulatinamente hasta llegar a nueve en la actualidad. Ha habido una progresiva profesionalización ligada a la formación continua para ir adaptándonos a las necesidades emergentes. Resaltar asimismo el compañerismo y cohesión entre los profesionales, además de su implicación con la misión y visión de la entidad.

Un cambio sustancial que hemos introducido ha sido la creación de los grupos de menores para dar respuesta a ciertas obligaciones judiciales de formación en habilidades sociales, educación vial, buen uso de las tecnologías, buenos tratos… que nos han permitido comprobar la interacción entre jóvenes de diferentes estratos, culturas, nacionalidades…, enriqueciéndose entre ellos.

Finalmente, señalar también la importancia de trabajar el vínculo con los y las jóvenes para que sientan que están en un entorno seguro que les genere confianza.

¿Has notado diferencias entre los jóvenes de hoy en día y los de cuando empezasteis con el programa?

Uno de los cambios que he ido observando, aunque no sé si es casual, es que las medidas judiciales se han extendido a todos los estratos socio económicos, cuando al principio llegaban especialmente menores en situaciones bastante precarias.

Al hilo de esto y con el objetivo de dar respuesta a la problemática familiar de la violencia filio parental que estaba emergiendo, en el año 2012, tras un período de reflexión y formación específica en el equipo, se elaboró y se empezó a intervenir desde el “Programa Re-Encuentro, intervención en situaciones de conflicto familiar”, llevando a cabo la terapia familiar impuesta en sentencia.

En materia de igualdad y agresión sexual, los cambios en la sociedad han promovido adaptaciones importantes en las leyes de violencia de género y en el tratamiento de los delitos sexuales, que han potenciado una mejora en nuestra intervención basada en la igualdad.

Asimismo, el uso generalizado de las nuevas tecnologías y las redes sociales entre los jóvenes ha generado nuevas tipologías de delitos, interacciones sociales y familiares, así como un necesario ajuste de nuestra intervención.

Alejandra
Author: Alejandra

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